El Autor

“… sigue caminante, que tu camino te traerá de regreso a una patria de la que ya no serás ciudadano jamás, porque lo serás del mundo entero”.

Con estas palabras enviadas a través de un e-mail, Sejo, un sacerdote amigo de la familia, me escribía en medio de una experiencia de vida única a modo de viaje que se prolongó dieciséis meses por las tierras y pueblos dela América Latina allá a finales del 2006.

Así, de golpe, con la fuerza que representa lo escrito y por la importancia que juega la imagen que los demás tienen de uno, tomé conciencia por primera vez en mi vida, de sentirme ciudadano de este mundo. E independientemente de cómo suene y cómo se valore, así me siento, ciudadano activo, militante de este mundo, de su globalización.

El sentirse parte activa de este mundo creo que es una actitud ante la vida, una manera de vivirla y de pasar por ella, donde el acto de viajar de un lado para otro, si me apuran, es lo de menos. Lo importante es sentirte capaz de atravesar esa zona de confort que nos creamos para llegar a territorios lejanos, de incertidumbre donde la autonomía pone a prueba nuestras facultades y recursos frente a la vida.

Me considero fruto de múltiples experiencias, de valores heredados, de vivencias compartidas con otros… que han conformado en mí a una persona extremadamente inquieta que al borde siempre de la agonía que me da la certeza de estar viviendo una vida finita, encuentra en la vivencia de actividades extraordinarias o no convencionales, la sensación de estar aprovechando el tiempo de vida (finito).

Con la perspectiva que otorga el tiempo ya pasado intuyo algunos de los estímulos que pudieron socializarme hasta conformar una personalidad así y ser lo que soy actualmente.

Desde bien niño tengo el recuerdo de la radio sonar en mi casa. La recuerdo con nitidez durante las mañanas de los veranos mientras mi madre me ocupaba en alguna de las tareas domésticas que tanto detestaba. El sonido dela Cadena Ser formó parte de mi pubertad. Con mi amigo David, compartía las novedades de nuestros programas favoritos. No recuerdo cómo pero me hice con una radio pequeña que me acompañaba desde que me levantaba hasta que el sueño de madrugada se apoderaba de mi mientras escuchaba alguna historia de desamor muy propia de los programas nocturnos. Desde entonces una radio pequeña duerme siempre en mi mesilla. La actual la heredé de mi abuelo Antonio. La radio seguro que me ayudó a recorrer el mundo a través de sus noticias. 

Si existió en mi infancia un ‘juguete’ o elemento de recreación que me fascinase, ese eran las chapas de las botellas de cristal. A través de ellas personalicé ciclistas y jugadores de fútbol. Sin lugar a dudas, fueron mi gran pasión. Recuerdo con ilusión aquellos recreos en la época del colegio donde organizaba carreras ciclistas con las chapas. Aprovechando las hojas de los impresos que mi padre usaba para realizar su trabajo, yo anotaba los puntos que cada uno de mis compañeros iban consiguiendo con sus ‘chapas/ciclistas’; las metas volantes, la montaña, la general… Esas fueron mis primeras experiencias como promotor, planificador, organizador, responsable…. Con mi amigo Carlos, invertí horas y horas jugando al fútbol con las chapas. Éramos internacionales pues organizábamos mundiales y competiciones europeas lo que me permitió quizá ir dando forma a este mundo. Recuerdo haber ido registrando los equipos que conformaban las distintas ligas de países europeos y latinoamericanos. Lo que parecía un simple juego de niños, seguramente nos permitió ir conociendo geografía. Años posteriores era capaz de identificar gran parte de las capitales de este complicado mundo.

Mis primeros pinitos como periodista, como escritor los di a través de las crónicas que personalmente realizaba sobre esas partidas de fútbol con las chapas. Recuerdo que cada vez que iba al médico, le hacía a mi madre comprarme el periódico ‘AS’ y así además de mitigar la espera, aprendía a redactar una crónica. Con el paso del tiempo, hacia la adolescencia, aquella destreza en la escritura me permitió expresarme en cartas de (des-)amor que hasta a mi me gustaban.

Aunque en menor grado, la televisión también fue otro medio de comunicación que me fascinó. Fue en la época adolescente cuando obtuve las mayores gratificaciones gracias a programas como ‘Al filo de lo imposible’ del que guardo en mi videoteca viejos capítulos de actividades siempre increíbles. O aquel programa ‘Latitud0’, que recorría todos los mares del mundo. Recuerdo un capítulo en que visitaban una isla desierta en el archipiélago de Va Vau en Tonga,la Islade Tapana que me llamó la atención y que rápidamente identifiqué en el atlas mundial que EL PAIS había sacado a través de fascículos. A día de hoy, aquella isla sigue marcada en círculo a lápiz en aquel atlas pero ya no está desierta porque está habitada por una pareja de españoles (vasco y valenciana) y un nativo al que adoptaron… Aún así, me atrae la idea de visitar la isla y a sus intrépidos moradores.

Después de tantos estímulos en torno a los medios de comunicación, no era de extrañar que desde bien niño quisiera ser periodista. Afortunadamente, cuando llegó la hora no pude estudiarlo. Tiempo antes ya había descubierto la existencia de la sociología a través de un amor de verano que me incitó a la lectura de algún libro por lo que opté decididamente por esa carrera. Aunque mi madre opina lo contrario, haber estudiado sociología me aportó mucho en lo personal, sobre todo en mi manera de interpretar y concebir la realidad del mundo de una manera diferente, más global, más crítica. A raíz de mis estudios universitarios y ante el disgusto de mis padres, rompí con mi compromiso de fe cristiana donde había militado activamente hasta entonces. Me gusta reconocer sin reservas, que en gran medida los valores que poseo como persona son una herencia de mi educación (familiar) en valores cristianos.

Desde bien pronto, asocié mi periodo universitario a Madrid. No sé cuánto de importante tenía mi opción de estudios como mi interés decidido por ir a estudiar a la capital. Afortunadamente pude conjugar ambos. Irme a estudiar a Madrid suponía un paso cualitativo enorme en mi vida. Era salir de una capital de provincia hacia la gran capital lo que representaba una nueva vida, nuevas amistades, nuevas oportunidades… Con diecinueve años llegué a Madrid en las mejores condiciones gracias al esfuerzo de mis padres. Apenas me dio tiempo a disfrutar del mundo de oportunidades que suponía vivir en Madrid pues tres meses después de llegar allí, me ponía de novio con una chica de Toledo. Y así transcurrió mi paso por la universidad y por Madrid. Me dediqué de pleno a la novia y a los estudios (saqué la carrera en cuatro años).

Aunque no disfruté de la vida como universitario, si aproveché mi condición como estudiante. Durante dos años seguidos acudí a distintos Cursos de Verano. Salía del monótono verano toledano, conocía gente, ciudades, personalidades… y además ampliaba mi formación. Años posteriores y con la carrera ya finalizada, sería estudiante ERASMUS durante un año en Inglaterra mi primera experiencia en el exteriordespués del intento fallido del año anterior. Una experiencia que gracias de nuevo al esfuerzo de mis padres, aproveché como una oportunidad única y con gran sentido de la responsabilidad (todo hay que decirlo). Dos veranos seguidos acudí al sur de Inglaterra a trabajar como monitor de campamento. El último de esos veranos lo compaginé con unaestancia de dos meses en Cuba a través de una beca que obtuve en la primera convocatoria de un programa del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Fue un periodo de juventud bastante inquieto y bastante alejado a cómo lo hacía el resto de personas de mi entorno (hermanos, pareja y amigos).

Otras experiencias que seguramente me influyeron a vivir la vida como lo hago fueron las vacaciones de verano con mi familia. Después de volver del campamento de verano al que acudíamos mis hermanos y yo todos los años (después terminaría siendo monitor), mi padre acoplaba al vehículo una caravana, mi madre hacía maletas y preparaba provisiones y así nos íbamos a recorrer España y durante dos veranos seguidos, Portugal. Nunca fuimos de playa y sí apasionados por las zonas de montaña: Pirineos, Sierra Nevada y Picos de Europa (mi primer contacto con lo que años posteriores terminaría siendo mi casa, Asturias y un lugar estupendo para hacer montaña, los Picos). Eran las vacaciones familiares aunque dado el ritmo que llevábamos de un lado para otro, mis padres y en especial mi madre, no dejaban de realizar las tareas habituales de casa. Montábamos un avance en la caravana, una cocina y una tienda de campaña… era todo un montaje. Y quizá esas experiencias de camping en aquellos entornos maravillosos rodeados de llamativas montañas, fueron el caldo de cultivo para, una vez llegado al lugar apropiado, Asturias, practicar el deporte de la montaña. Y es que en 1999 abandoné un prometedor puesto de trabajo como gerente de una ONG de apoyo a la discapacidad en Toledo para irme a Oviedo. La primera gran decisión de mi vida y que a la postre resultó extremadamente gratificante hasta el punto de vivir los años más felices de mi vida y hacer de Asturias mi lugar en este mundo.

Durante esos años en Asturias, mi periodo de vacaciones lo invertía en ir a la montaña. No barajaba otra opción. Sin embargo, en el verano del 2004 y después de regresar precisamente de disfrutar (y pasar miedo, mucho miedo) haciendo montaña por los Alpes, me fui con mi amigo Miguel en mi coche hasta Atenas a presenciar los Juegos Olímpicos. Aquel fue un viaje fascinante de bajo presupuesto (como todos mis viajes) por sitios poco recomendables y con escasas comodidades (como todos mis viajes). Fue mi primer gran viaje aventura y acompañado de mi amigo del alma.

Aquel gustillo que dejó en mí ese viaje, me motivó a planificar un viaje de un mes solo por Costa Rica. Fue mi primera experiencia viajera en solitario. Durante aquel viaje en el septiembre del 2005, conocí a viajeros de larga duración que inquietaron mi respirar agónico. Pocos meses después y tras favorecer la rescisión de mi contrato de trabajo indefinido, tomaba la decisión de emprender un viaje único, el viaje y la experiencia más importante hasta ese momento. Dieciséis meses recorriendo los países dela América Latina del Sur.

A día de hoy y con la perspectiva que favorece el tiempo transcurrido, a pesar de muchas dudas e incertidumbres pretéritas, me siento orgulloso de aquella experiencia. Aquella apuesta por vivir de cerca la vida mereció la pena. Me permitió conocer a Tatiana con quien ahora comparto vida, ilusiones y mis frustraciones. Encontrar a personas, en muchos casos ahora buenos amigos, que me mostraron –sin nada a cambio- lo mejor de la condición humana. Crecer profesionalmente gracias a cierto sentido de la responsabilidad que apliqué a la aventura. Pero sobre todo me permitió sentirme ciudadano del mundo.

Soy, por tanto, consecuencia de múltiples estímulos, de una educación en valores, de vivencias diversas, de sucesos varios, de influencias ajenas, de encuentros enriquecedores, de experiencias propias, de sueños personales… Quizá por todos ellos y gracias a ellos, os puedo escribir estas palabras a punto de dar el paso más difícil, el más doloroso por lo que abandono,  el de mayor responsabilidad, el más determinante a mis 40 años de edad.

Es ese espíritu inquieto el que me desborda en emociones y me mantiene siempre en estado inconformista, es este espíritu el que irónicamente me da la vida… como ciudadano activo de este mundo.

8 pensamientos en “El Autor

  1. No se puede decir mucho más, pero si algo te tiene que quedar claro por muchos kilometros que nos separen, es que estoy orgulloso de poder decir que soy un JIMÉNEZ GÓMEZ y en concreto que tu me has enseñado a como crecer como persona y desde unos años aquí, a como crecer como ciudadano del mundo, muchas gracias!
    Ahora podrás decir que eres asturiano de Toledo y brasileño de adopción, hasta luego.

  2. Grande Antonio, que la fuerza y suerte de los grandes viajeros humanistas te sirva de guía en esta nueva aventura que empiezas. Un abrazo amigo

  3. Buena suerte en este nuevo capítulo que es el libro de tu vida. Estoy seguro que no es el capítulo final.
    En casos así siempre recuerdo, y recomiendo, la lectura del verso de Kavafis sobre el viaje a Ítaca, pero en nadie como en tí se hace tanta realidad.

  4. Querido Héctor, esos versos durmieron durante muchos, muchos años junto a la que fue mi cama de juventud. Lo escribí de mi puño y letra y sobre una cartulina de color naranja. Y aquellos estímulos, sin pretenderlos, quizá motivaron este espíritu inquieto.
    Que bueno seguir compartiendo viajes junto a ti aunque sea lejos de mi querida Asturias.
    Un abrazo grande!!

  5. Acabo de encontrar tu blog. Solo quiero decirte que te deseo lo mejor en tu aventura o mejor dicho en tu nueva vida, ya que no puede asistir el día de tu despedida.
    Seguiremos en contacto.
    Un saludo desde la Capital del Reino.

  6. hola quiero saludar a todos , en especial al diseñador de esta pagina ya que me enterado, y soy nuevo en esta seccion, quiero comentar brevemente, mi situacion, siempre me gusto, brasil de echo mantube una relacion con una chica brasileña durante 8 años, aora ya todo eso acabo , siempre e ido a brasil, conozco muchos sitios zonas ect, y aora llegue a españa en enero despues de estar alli durante 3 meses, y aora en marzo voy solo, a buscar una nueva etapa de mi vida, como ciudadano de alli, es posible que salgo durante 3 meses nuevamente y vuelva a españa para poder ganar algo de dinero en verano,y este 2 o 3 meses aqui, y desde alli, me puedan arreglar permisos de trabajo, ect siempre me a ido muy bien en ese pais, la unica decision que aora me voy solo, no dependo de nadie, e intento ojear o ponerme en contacto con españoles de alli, para conversar o bien darnos ese cariño mutuo que nos ace falta cuando nos encontramos solos de nuestro pais, espero que si dios quiere, todo me vaya bien nuevamente, ya que como dije aora es un poco mas arriesgada, ya que al marchar solo, no tengo orientacion para donde ir, lo unico que llegare, echare un ojo por alli,mirare cosas , e incluso a lo mejor poner un negocio, o buscar un trabajao, me da igual con tal de salir del frio, de la situacion que vivimos en españa, ya que el titanic ya se hundio aqui, y por eso dejo este comentario,para saludar a todos, y poder tener contactos de gente en brasil, soy de santander , tengo 31 años y muchas ganas de empezar una nueva etapa de mi vida, mi nombre de usuario es luis col ( en el facebook) y mi correo es luiscolat@hotmail.com por si alguien quiere ponerse en contacto conmigo, muchas gracias y un saludo a todos,,,,,,,,,,,

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