Camino hacia el Sur

Se agradece el sol que se cuela entre los ventanales de esta sala de espera del Aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo. Los bostezos se suceden irremediablemente por la falta de sueño y los ojos llorosos dan muestra del cansancio acumulado.

Sala de Espera en el Aeropuerto de Guarulhos, Sao Paulo.

Condiciones que no favorecen mucho, tampoco hoy, que me anime a actualizar mi blog. Quizá el sentido del deber, una mala conciencia, el tiempo de espera y la importancia de este viaje, me invitan a ello.

Tres horas y media desde Fortaleza hasta aquí, más otras dos que invertiré en llegar hasta Porto Alegre. Abrumadora la dimensión continental de Brasil. Voy camino del sur del país detrás de nuevas posibilidades, mejores relaciones profesionales y la elección de nuevo destino para mi proyecto como emprendedor y mi familia. Fortaleza hace tiempo que dejó de ser la opción para convertirse en una desagradable experiencia. Y aunque hay cosas que duelen escucharlas (también escribirlas), no quiero obviar y registrar para el futuro lo que actualmente pienso. Al fin al cabo este es mi cuaderno de bitácora.

En el sur, por mucho que me digan, no está lo que busco. Yo lo sé. Pero me conformo con esperar que sea un poco más profesional, formal, educado, limpio, organizado… Aunque se un poco más.

Tres semanas de promoción de mi proyecto empresarial por Porto Alegre, Florianópolis, Blumenau, Balneario Camboriu, Curitiba, Santos y Sao Paulo.

Brasil y sus oportunidades para las empresas turísticas españolas

Más allá de los estereotipos de siempre en torno al fútbol, el Carnaval, la creatividad artística, la sensualidad, las playas… Brasil construye una nueva ‘marca país’. A nivel internacional, en Europa y con muchísimo interés en España, Brasil es considerado un país sumamente atractivo en términos de oportunidades de negocio (y empleo).

El nuevo devenir de la economía brasileña ha permitido la incorporación al mercado de consumo a una ‘nueva clase media’ con poder adquisitivo (la denominada ‘Clase C’). Para hacernos una idea de lo que esto significa, baste decir que estamos hablando de un mercado que duplica en términos de volumen al de España y supera al alemán.

Y el acceso a la oferta de turismo y viajes no escapa a esta dinámica de consumo. En torno a estas actividades el sector turístico de este país está viviendo una época excepcional que está permitiendo obtener datos realmente espectaculares. En este sentido, cabe destacar el dato del Consejo Mundial de Viajes y Turismo que señala que el sector turístico durante el 2011 contribuyó con 79 mil millones de dólares al PIB brasileño y debe crecer 7,8% en 2012 (significativamente mayor al que muestran otros países de la región como Chile y Colombia (ambos con 4,7%), y Argentina y Perú (3,7% y 3,6%)).

Playa de Copacabana en Río de Janeiro.

Según el Ministerio de Turismo brasileño estima que el número de personas empleadas en actividades relacionadas con el turismo pasará de los siete millones actuales a diez millones a fines de la presente década. No nos detendremos en aquellos cantos de sirena que dejaron intuir hace unos meses la demanda de profesionales españoles para trabajar en el sector hotelero brasileño pero sí es preciso hacer constancia de la insuficiente y deficiente profesionalidad de los puestos de cara al público.

Si bien el crecimiento está más ligado al turismo doméstico debido a la fuerte demanda local, el turismo receptivo local ha conseguido atraer el interés de los visitantes internacionales, en su mayoría de los países vecinos. Durante el año pasado, y según el Instituto Brasileño de Turismo (Embratur), los turistas internacionales que llegaron hasta aquí gastaron un 14,4% más en relación con 2010 y otro récord para el sector turístico local.

No es por tanto de extrañar que empresas españolas especialmente del sector hotelero quieran aprovechar este gran mercado receptivo teniendo en cuenta también el déficit de camas hoteleras actual a la vista de los grandes eventos deportivos que se avecinan. Las últimas noticias al respecto que se conocen provienen del Grupo Arena, que abrirá su segundo hotel en la ciudad de Río de Janeiro, el Arena Leme Hotel, después de su primer establecimiento, el Arena Copacabana Hotel. Eurostars, del grupo Hotusa Hotels, anuncia acuerdo con el grupo brasileño Nobile Hotéis. El Grupo Melià por su parte anuncia una inversión importante para la construcción de un complejo turístico e inmobiliario en el nordeste brasileño, en el Estado de Bahía.

Al margen de las empresas hoteleras españolas, también está el caso del Grupo Almeida Viajes que inició su expansión en Brasil el año pasado y que ya cuenta con medio centenar de agencias repartidas por todo el país.

En términos de turismo emisivo, cabe destacar que el gasto de los turistas brasileños en el extranjero, según el Banco Central de Brasil, creció cerca de un 30% el año pasado (21.200 millones de dólares) lo que permite intuir el verdadero potencial que representa este país. El mejor ejemplo de ello es que en la reciente visita efectuada por la Presidenta Dilma Rousseff a Barack Obama, éste comprometió y ordenó  incrementar en 40% la emisión de visas a brasileños durante 2012 (lo que está implicando el trabajo durante los fines de semana y días festivos en los consulados americanos en este país). De esta manera, Estados Unidos, conocedor del interés y del potencial del turista brasileño por los viajes internacionales, toma la delantera a Europa y favorece así la captación de divisas con esta medida.

Los principales destinos internacionales para el turista brasileño son Orlando, Nueva York y Buenos Aires. En cuanto a ciudades europeas, antes que Madrid y Barcelona, visitan París, Londres, Roma y Lisboa.

Buenos Aires, uno de los destinos favoritos de los brasileños. En la foto la Avenida 9 de Julio.

Pero, ante estos datos, ¿qué parte de esta golosa tarta que supone el mercado emisor brasileño, nos queda (o nos hemos ganado)? Los turistas brasileños que visitaron España aumentaron un 49% en el 2011 respecto al año anterior para contabilizar un total de 360.000 visitantes. Aunque es un crecimiento al alza, no contribuye en nada la disputa aún no zanjada entre España y Brasil y recrudecida en los últimos dos meses en relación a las exigencias de entrada a los turistas de ambos países y que está provocando aquí en Brasil una mayor sensibilidad (por no hablar de rechazo) hacia España y sus ciudadanos que puedo comprobar personalmente.

Los principales reclamos del ‘destino España’ para el turista brasileño son (no necesariamente por este orden); la cercanía idiomática y cultural, el patrimonio histórico y artístico, la gastronomía y el vino, el turismo idiomático y el reclamo que supone el Camino de Santiago gracias a la popularidad que supuso un libro del autor local Paulo Coelho.

Calle Ancha en mi ciudad natal, Toledo. La Ciudad Imperial, uno de los mejores ejemplos de turismo cultural para conocer el patrimonio histórico español.

Hay que destacar que Brasil es el sexto país en número de turistas que visitan los Villages del Chic Outlet Shopping, la experiencia turística creada en torno a los outlets más glamorosos de Europa. Esto viene a confirmar el interés muy extendido entre el turista brasileño por realizar actividades de compras en el exterior, quizá una de las principales motivaciones a la hora de viajar.

Este artículo pretende ser un primer acercamiento a las oportunidades que representa Brasil para los profesionales, emprendedores y empresas del sector turístico español. Aunque efectivamente es un país que genera muchísimas y evidentes oportunidades de negocio, posee también evidentes debilidades que han de ser tenidas en cuenta –en función de los objetivos de cada uno- por aquellos interesados en actuar en este sector. Entre estas; las relativas al déficit de infraestructuras de transporte y accesibilidad, los problemas de seguridad, la deficiente profesionalidad de la mano de obra y los destinos, la concentración de la oferta turística, la apreciación de la moneda real que ha encarecido de manera escandalosa el país, etc. Debilidades de las que la experiencia y prestigio del sector turístico de nuestro país puede convertir en atractivas oportunidades y negocios.

En definitiva, Brasil está reclamando nuestra atención. En el contexto actual de crisis internacional, al que no escapa el sector turístico español, el flujo cada vez mayor de turistas brasileños hacia el exterior, invita a intensificar los esfuerzos por este inmenso y atractivo mercado emisor. Y en esto tanto la administración pública como las empresas han de liderar conjuntamente el proceso. Y la referencia puede ser el planteamiento estratégico ‘realizado’ a partir del Plan Turismo China. Muy importante la segmentación de la oferta habida cuenta la poca homogeneidad del cliente brasileño. E imprescindible igualmente y estratégica la potenciación de la marca España.

Desde España no se debería ignorar y menospreciar la importancia que tiene aquí en Brasil el deterioro de la imagen que como país (y ciudadanos españoles) estamos sufriendo por culpa del asunto de las deportaciones de turistas. Tema al que ha contribuido la demagogia de la realidad por políticos y la manipulación de los medios de comunicación brasileños y la pasividad del Gobierno de España (pasado y actual).

Ya no sólo los que dependemos de la credibilidad de la ‘marca España’ para nuestras empresas turísticas orientadas al mercado brasileño, sino todas las empresas españolas de aquí o allí, necesitamos para nuestros negocios una marca sólida, creíble, profesional. Sólo así podremos aprovechar al máximo y en competencias con otros destinos (otras marcas), las grandísimas oportunidades que plantea este país en términos de turismo emisor.

Brasilia, capital federal de Brasil.

Brasil, sigue seduciendo a todo el mundo. Pero ahora lo hace mostrando con orgullo las posibilidades de negocio gracias el poder de compra de una nueva clase media. Muchos países, empresas, profesionales… están siendo cautivados por esas oportunidades. Parece muy difícil no dejarse seducir ante estos encantos y más aún cuando las posibilidades de seducción a corto y medio plazo intuyen una noche loca, loca… la antesala de una relación apasionante y quizá fructífera (todo posible en este país).